La extinción de los dinosaurios, el fin de la prensa tradicional y el desprecio del frikismo

En la edición impresa de El Periódico aparece hoy un artículo firmado por Ramón de España titulado “El pulpo y el garaje“. Ocupa casi una página entera y no acabo de entender si se trata de un artículo de opinión o de una reseña de su visita al Barcelona Games World (BGW).

En cualquier caso, Ramón de España explica que se sintió como un pulpo en un garaje, como Paco Martínez Soria en “La ciudad no es para mí” o como “un carcamal” de esos “que hablaban de su época”… Estos sentimientos se aderezan con opiniones como que los adolescentes que se encontró “disfrazados de sus héroes favoritos” le inspiraban “penita y ternura“, que Stan Lee “pasó la mayoría de sus 95 años escribiendo memeces“, que se dedica “una tecnología apabullante” a chiquilladas… Oye, pues que leyendo estas lindezas en el artículo ¡me he ENFADADO! ¡¡y mucho!!

stan lee marvel fantasy ficción

Primero, señores de El Periódico, ¡¡¿cómo se les ocurre enviar al Barcelona Games World a un “carcamal” que habla de realidad virtual diciendo que lo más cerca que ha estado de ella es viendo una película de hace ¡¡más de 20 años (“Días Extraños“)?!! ¡¡A alguien que se autocalifica como un “diplodocus” cuyo “único contacto con los videojuegos han sido las adaptaciones cinematográficas de “Lara Croft” y “Assasin’s Creed“!!

Ah, vale, que lo mismo no lo han enviado a cubrir el BGW. Que a lo mejor R. de España lo ha escrito porque fue al BGW por curiosidad y se ha dedicado a escribir esas opiniones de carcamal sobre un mundo que desconoce. Pues entonces, en ese caso, señores de El Periódico, ¿por qué lo publican?.. No, en serio; es una pregunta importante. Vale la pena reflexionar sobre ella. Porque detrás de ese “por qué” a lo mejor subyacen las causas de su pérdida de lectores y del fin de la prensa tradicional.

A ver, ¿lo publican porque su público es tan carcamal como Ramón de España? Quizás por eso a sus lectores carcamales les hará gracia leer esas opiniones que también son las suyas. Pero, ¿sabéis qué?, que ese público que compra la prensa escrita ¡se está extinguiendo! Y se extinguen porque el mundo está cambiando y no se adaptan al cambio. Del mismo modo que la prensa no se adapta al cambio y ¡por eso se muere!

Porque escribiendo memeces como esta vais a tener que regalar vajillas, foulares, planchas o sartenes para que El Periódico siga vendiéndose. Porque con artículos como este, lo único que haréis es perder a los posibles lectores jóvenes. Perdéis el futuro porque estáis viviendo en el Pleistoceno y ¡os regodeáis en ello! Y porque no se consiguen más lectores haciendo promociones de sartenes, sino hablando de eventos como el Barcelona Games World con fundamento.

No basta con decir que había una zona de Retro Games, un tipo “jugando boca abajo” o zombis en un Escape Room. Hay que explicar qué son los eSports (liga, juegos y jugadores con miles de seguidores), por qué gustan los videojuegos, qué novedades se presentaron, qué nos ofrece hoy la realidad virtual, cuántos millones de fans tienen los videojuegos, cuánto dinero mueve en España o en el mundo… ¡Hay tanto por explicar!

Pero es más fácil decir que “como en toda frikada que se precie, en el BGW se practica el cosplay” y los que se disfrazan dan “penita”. Pues mirad, os voy a hablar de frikis y de cosplay, de otro evento que se celebró la semana pasada en Barcelona: la BCN Witch Market (que es una especie de convención de fans de Harry Potter). Otra “memez” para vosotros, supongo, que congregó, por cierto, a miles de personas. Y allí había cosplayers, con los que yo hablé (porque yo fui por curiosidad y escribí sobre ello, pero HABLÉ con ellos y les PREGUNTÉ por qué se disfrazan) y ellos me explicaron que “se sienten un personaje por un rato”, que así se olvidan de la aburrida realidad y que, por ejemplo, algunos de ellos, van “disfrazados” a visitar a niños enfermos a hospitales. Y durante esos momentos, no son ellos “disfrazados”, sino los auténticos personajes de Star Wars llevando esperanza a quien la necesita.

Y la clave es la esperanza, señores.

cosplayers harry potter fantasia

Cosplayers de Star Wars Cataluña recreando el mundo de Harry Potter

Reivindicación del frikismo, la ficción y la fantasía

Es muy fácil decir que Stan Lee escribió “memeces”, cuando de la imaginación de ese señor surgieron un montón de súper héroes que forman parte de nuestra cultura (cultura pop o cultura a secas, -a elegir-) y que nos hacen soñar a todos. Porque los súper héroes son tan necesarios como el dragón de Sant Jordi, por decir un referente que un carcamal seguro que conoce. Porque los dragones (seres ficticios, la personificación del mal, ¡un invento!), son necesarios, como lo son los héroes que acaban con ellos (ya sea un Sant Jordi o un Spiderman); porque los héroes nos ayudan a los humanos a aprender a derrotar al mal, a enfrentarnos a los monstruos reales que nos acechan en la mundo de verdad. Porque, quizás, yo no puedo derrotar a un cáncer en un hospital, pero un caballero Jedi sí puede. Porque yo no puedo luchar contra mi padre que me pega, ni mi jefe que me explota, ni con los cientos de problemas reales que nos rodean, pero los héroes matan dragones, zombis o super villanos y, así, nos dan esperanza y nos ayudan a creer que el mal se puede derrotar. Esa es la gracia de la ficción, de los videojuegos y de esa tecnología “apabullante”. Eso es lo que hace de los juegos y del Barcelona Games World todo un éxito.

Y si El Periódico no entiende el por qué del éxito de estos eventos y se limita a reírse de ellos, está condenado a extinguirse. Si en lugar de intentar explicar seriamente en qué consistió en Barcelona Games World, gasta casi toda una página (impar) en publicar a un carcamal que no lo entiende, es porque es un dinosaurio en extinción.

Señores de El Periódico, el mundo está cambiando y vosotros no. Y despreciar ese mundo que ya no entendéis os aboca a vuestro final.

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Star Wars y yo

En 1977 yo tenía nueve años. El estreno de La Guerra de las Galaxias fue todo un acontecimiento. Colas gigantescas se formaban alrededor de los cines en que se proyectaba. Su éxito fue tal que mi padre decidió llevarnos a verla, con mis primos, unos primos a los que no veíamos casi nunca, a la sesión de noche, en el Real Cinema de la plaza de la Ópera de Madrid. (Un cine que ya no existe).

Han Solo Star Wars
Yo tenía nueve años y aún recuerdo la tremenda impresión que me produjo ver en pantalla aquella escena incial en la que una nave enooorme era, es, siempre será, perseguida por otra nave aún más enooormeee, que no se acababa nunca… Era un plano absolutamente novedoso en el cine, y la sensación de realismo fue tan brutal que aún la recuerdo.

Del resto de la película no recuerdo nada. Pero en cambio sí que recuerdo ir, muy de noche, de vuelta a casa, en coche, por una carretera de Extremadura desierta, pensando en lo que había visto. Era a-lu-ci-nan-te. ¿Cómo podían haber hecho algo tan molón?

George Lucas Lawrence Kasdan
Luego vinieron los cromos, el puzzle de los Xwing que colgué en mi cuarto, los muñequitos de kenner… Tenía nueve años, pero cuando estrenaron El Imperio Contraataca, debían ser ya doce. Y entonces, entonces sí que me dió fuerte. Aquel final, tan abierto y tan triste me dejó intrigadísima y hecha polvo. La secuela me gustó aún más que La Guerra de las Galaxias y como no tenía vídeo, arrastraba a mi hermano, menor que yo, a cualquier cine dónde la echarán.

Vi El Imperio Contraataca, en cine, así como doce veces. Me sabía los diálogos, los aprendí casi sin querer, y Han Solo, Harrison Ford, se convirtió en mi héroe y yo, en su primer fan. Qué guapo estaba el condenado. “Te quiero”, decía Leia, y él le contestaba “Lo sé”. !!! ¡Madre mía! Tanta emoción en sólo dos palabras me dejó derretida del todo.

Harrison  Ford Autógrafo Star Wars
Como fan del siglo XX me dediqué a contactar con ¡todo el mundo! Escribí a la Twenty Century Fox americana, a la distribuidora en España, la Cinema International Corporation, a los agentes de los actores (recordad que Internet no existía, así que preguntaba en la embajada americana…). Gracias a mis actividades conseguí carteles, fotos, autógrafos… Era la fan número uno, ¿no?

Carrie Fisher Autógrafo
Y esa emoción, ese amor incondicional por la saga de Star Wars se mantuvo en el tiempo. Allí escondida en mi corazoncito. Hasta que estrenaron La Amenaza Fantasma. Nadie podría estar más emocionada que yo. Cuando , de nuevo en el cine, oí la música de John Williams… Oh, ah, oh… Y entonces vi la película y… aquello era una mierda. O sea, sí, estaba bien hecha, pero la historia, los personajes, me importaban un comino. Aquello no tenía emoción alguna. Era un envoltorio maravilloso para un enorme vacío.

Sí, vi luego las otras dos películas y no volví a verlas nunca más. Me decepcionaron tanto que ahora, años después, cuando estrenan una nueva película de Star Wars, y los fans atronan las redes, yo callo. Ni siquiera he comprado una entrada. Ni siquiera sé cuándo iré a ver El Despertar de la Fuerza. Iré sí. Pero me decepcionaron tanto hace años, que mataron toda emoción. Ahora ya no espero nada. Mis expectativas son cero. Es como un amor que te traicionó y te hizo tanto daño que ahora cuesta volver a enamorarse. Veremos. Veremos.