¡Estoy en la longlist del BSFA Award al Mejor Relato! (British Science Fiction Association)

Mi relato “Gracia” que se publicó en inglés en Strange Horizons se ha colado en la longlist (la lista larga) para el premio al Mejor Relato que otorga la Asociación Británica de Ciencia Ficción.

Comparto la lista con Ian Watson, Christopher Priest, Bruce Sterling o China Miéville, y no os podéis imaginar lo mucho que me flipa. Vaya, que estoy encantada, alucinada e impresionada a partes iguales. Aunque si me tengo que quedar con un adjetivo, elegiría el de “flipada”.

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Aquí mi cita estilo Paulo Coelho

Lo de estar en una longlist quiere decir que los miembros de la BSFA votarán sus relatos favoritos y entonces seleccionarán los finalistas (una short list, supongo). Y después, de entre esos finalistas se elegirá el ganador.

“Gracia” es un relato que me encanta y que me ha dado grandes alegrías. (Ya os hablé de él cuando se publicó en inglés aquí). Llegar a esta lista es todo un HONOR y aunque pasar a la final es complicadillo, oye, ¿por qué no soñar un poco?

Así que si eres miembro de la BSFA puedes leer “Gracia” aquí , que por cierto está en castellano y en inglés, y si después de leerlo, te gusta, puedes votarlo aquí amtes del 31 de enero.

P.D. Creo que soy la única autora traducida de la lista. Gracias a Lawrence Schimel que hizo una fantástica traducción. 😉

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Dos cuentos inquietantes

En estos tiempos en los que voy como loca, sin tiempo para nada, he conseguido publicar dos cuentos ¡en inglés!

A ver, que esto merece una explicación: publicar es difícil, sí. Publicar relatos lo es aún más. Y que te paguen por esos relatos… Buff, eso sí que es pura ciencia ficción. Pues bien, allende los mares, te pagan por publicar relatos. Y gracias a Lawrence Schimel que se ha currado una traducción estupenda, este último trimestre del año hemos conseguido colocar dos relatos en el mercado anglosajón.

Por cierto, que gracias a Lawrence, me he dado cuenta que el 99% de mis relatos son deprimentes y tristes; distópicos, melancólicos e inquietantes.

“Verano en Ámbar”, en Persistent Visions

Escribí “Verano en Ámbar” hace muchos años. Ni siquiera recuerdo cuándo (¿en 2008?). La historia ha sufrido modificaciones y NUNCA se ha publicado en castellano. Es una historia que me encanta y me toca la fibra.

Dicen que los escritores siempre escribimos la misma historia y en mi caso hay algo de verdad: la nostalgia, el pasado que se pierde irremediablemente, la memoria, el permanecer anclado en el pasado, la muerte… son temas recurrentes a los que vuelvo una y otra vez. Y todo esto está en “Verano en Ámbar”.

Dicen los de Persistent Visions, más o menos: “El poder de la nostalgia es una droga embriagadora y evocar el pasado es dulce por un tiempo. Pasar página es a veces un regalo que puede llegar de lo más inesperado”. Al parecer Persistent Visions nunca antes había publicado una traducción de un cuento en otro idioma; “Verano en Ámbar” ha sido la primera.

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Total, que aquí tenéis Summer in Amber, una historia fantástica, de no-lugares que se recrea en la nostalgia y el pasado. Recuerdos atrapados en ámbar, como los insectos de la antigüedad. Por cortesía de Persistent Visions y con la traducción de Lawrence. (Sólo disponible en inglés, eso sí).

“Gracia”, en Strange Horizons

Y en Strange Horizons, aquí, podéis encontrar “Gracia”. Se puede leer en castellano y en inglés y ya se publicó en la antología de Fantascy “Mañana Todavía“: Doce distopías para el siglo XXI. Si te lo perdiste entonces, ahora tienes la oportunidad de leerlo.

“Gracia” es otro relato de ciencia ficción, triste, deprimente y distópico. Retrata mi barrio actual, Sants, en un futuro no muy lejano. Nada más acabar de escribirlo, ocurrió todo el asunto de Can Vies y os aseguro que durante un tiempo tenía la sensación de estar viviendo en un futuro distópico como el que había imaginado.

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En fin, que aquí tenéis a vuestra disposición, dos relatos de ciencia ficción, muy diferentes pero ambos vestidos con el velo de la melancolía.

EuroCon 2016 (Convenciones cienciaficcioneras)

Ocho meses sin publicar ni una entrada son muchos meses. Demasiado. Pero mi vida también ha sido “demasiado” y de vez en cuando el mundo real se convierte en una prioridad y el virtual queda relegado a un “cuando tenga tiempo”.

En estos 8 meses he cambiado de trabajo. Si me apetece, ya os lo contaré otro día. Ahora en mi vida laboral me siento como Ray Donovan, siempre solucionando problemas, pero en mi caso sin matar a nadie. (Espero).

Y en estos meses también he colaborado en la organización de la EuroCon 2016, que se celebró la semana pasada en Barcelona. Y “¿Qué es una EuroCon?”, os preguntaréis los muggles… Pues es la Convención Europea de Ciencia Ficción, Fantasía y Terror. O sea: un montón de frikis europeos y extraeuropeos (850 aproximadamente) que nos juntamos para hablar de nuestras cosas, echarnos unas risas y compartir cervezas, tiempo y pensamientos. Algunos de ellos profundos y todo.

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Una parte de la organización de la EuroCon a punto de reunirnos, por última vez, antes del gran evento

@Doña Sierpe dice que ignoraba cómo se fragua una EuroCon. Yo sí lo sé. Y os lo voy a contar: la idea inicial partió de la cabeza de Pep Burillo (en la foto con camiseta roja y camisa oscura) que en un día de locura se preguntó por qué los frikis de Barcelona no organizábamos una EuroCon. Se lo comentó a Cristina Macía e Ian Watson que están aún más locos que Pep y, claro, les pareció una idea estupenda. Luego nos lo plantearon a un grupillo del fandom que tuvimos un momento de enajenación transitoria y dijimos que sí, que claro, que ayudaríamos en lo posible.

Enrique Corominas creó un logotipo, Cristina e Ian presentaron la candidatura de Barcelona en la EurocCon de Dublín, se votó allí y, plas, nos eligieron. Eso fue hace dos años.

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Desde entonces cada uno ha hecho lo que mejor sabía: crear la web, conseguir subvenciones, buscar dónde celebrarla y alojar a los inscritos, hablar con la Filmoteca para proyectar pelis relacionadas, traducir el Mecanoscrit del Segon Origen, buscar ponentes para la HispaCon (BCon, la convención española que coincide con la EuroCon), para el track académico, el menos académico, diseñar materiales, imprimirlos, poner a disposición del equipo un lugar para reunirnos, conseguir y coordinar voluntarios (¡los mejores voluntarios del mundo!), llevar las cuentas, ocuparse de la Comunicación, de la Prensa, de las pequeñas y grandes cosas, de la logística… En fin, ha sido la labor de mucha gente en pequeños equipos que a lo largo de estos dos años han turnado su protagonismo los unos a los otros en según qué momentos del proceso. ¡Una auténtica labor de equipo!

Yo me ocupé de llevar a ratos la cuenta de Twitter, aunque Sergi Viciana y sobre todo Zeta (que vale para todo) son los que han cargado con el peso más grande de la relación con los Medios, Facebook, la prensa y la comunicación. Y mi mayor aportación fue, quizás, ejem, además de acarrear cables, cajas y micros, conseguir dos astrofísicos que hablasen sobre la exploración espacial europea y los proyectos que la ESA tiene en marcha. La Agencia Espacial Europea se enrolló un montón y hasta nos prestó un trozo del telescopio espacial Hubble para poder enseñar a los asistentes.

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Aquí con Zeta en la ceremonia de clausura. Este chico vale para todo y da gusto trabajar con él.

Por cierto que como somos frikis y un poco nerds conseguimos ser Trending Topic en Twitter el viernes y el sábado (en la zona de Barcelona).

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Algunos de mis “momentos EuroCon”

Cuando organizas algo, no puedes disfrutarlo como Dios manda. Así que apenas pude asistir a charlas ni saludar prácticamente a nadie. 😦

Durante la Inauguración estuve entregando bolsas y credenciales y montando un poco de todo en el mostrador de Información, me quedó un mini rato para poder charlar con Richard Morgan y comer con Lisa Tuttle, Colin Murray y Emily. Por la tarde fui a firmar a la librería Gigamesh. Al día siguiente estuve casi el 100% del tiempo dedicada a esos dos astrofísicos, que os contaba que son unos cracks y, ejem, familia mía. Así que cuidamos del pedazo de Hubble, los llevamos a comer por Barcelona (a ellos, al pedazo de Hubble, no, que no le hace falta), les enseñamos la librería Gigamesh y los entresijos de la EuroCon. También asistí a la cena de gala con la entrega de los premios Ignotus e Ictineu. Total, fue un día agotador.

El domingo compartí mesa con John Clute, Alejo Cuervo y Dalibor Perkovic para hablar de “Does SF Prevent a Bad Future?” (podéis ver la charla aquí) y acabé a última hora de la tarde con los riñones hechos fosfatina después de desmontar bolsas, hacer y deshacer cajas, cuidar de una sala y dejar, finalmente, el CCCB tan bonito como cuando nos lo encontramos.

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¿Quién me hubiera dicho a mí que iba a compartir mesa con John Clute? (Guauuu)

Me perdí cientos de cosas, podría contaros cotilleos que no debo difundir, no pude hablar casi con nadie… Pero al menos, esta vez ha quedado todo grabado. Porque por primera vez en la historia de las eurocones hemos podido emitir todo en directo, en streaming, y todos aquellos que os lo perdistéis podéis volver a ver TODAS las charlas aquí. (¡Menuda alegría tener presupuesto para poder hacer esto! ¡Tomaaa!).

La EuroCon ha pasado. Yo he disfrutado de pequeños y grandes momentos. Me quedo con algunos de ellos para siempre en mi corazoncito. Pero lo mejor ¿sabéis qué es? Haber leído en vuestros blogs, Facebooks, tuits… que lo habéis pasado estupendamente, que habéis disfrutado. Porque estoy súper orgullosa de haber podido colaborar con mi granito de arena en la organización de esta EuroCon. 🙂

 

 

Tomorrowland, el mundo del mañana

Yo quería hacer un vídeo de los míos, muy chulo y muy ridículo, en el que contar unas cuantas tonterías, pero se me ha descuajeringado el programa con el que monto los vídeos. Snifff. Y ya veremos cuándo lo arreglo, porque ahora tengo que terminar de escribir una novela infantil. Así que ¡la cosa va para largo!

Imagen tomada de http://www.mejoreschops.com/2011/11/memes-de-la-cosa-by-forocoches-v2.html donde encontráreis otras imágenes “de mucho reír” de La Cosa

Entretanto he escrito una reseña en Fantífica sobre la película Tomorrowland, el mundo del mañana. Yo creía que iba a ver una película de Disney para niños y adolescentes, y me encontré con un producto hecho por aficionados a la ciencia ficción para fans de la ciencia ficción, plagado de referencias frikis y muy, muy, disfrutable si te vas fijando en todos esos detalles ultra frikis.

Así que, mientras arreglo lo de los vídeos, aquí os incluyo la reseña:

UNA PELÍCULA DE CIENCIA FICCIÓN, SOBRE CIENCIA FICCIÓN PARA AMANTES DE LA CIENCIA FICCIÓN

Tomorrowland

 

Tomorrowland es como un juego de muñecas rusas. La de fuera, la más grande, la que todos ven, es una película de Disney, de aventuras y de ciencia ficción, en la que una chica tiene que salvar el mundo. Está bien hecha, maneja con corrección sus recursos, tiene unos efectos especiales espectaculares y hasta un final con un toque melodramático. En fin, una típica película Disney para un público infantil y juvenil, con moraleja y todo.

Pero lleva un huevo de Pascua dentro: la segunda muñeca rusa es la que no ha descubierto aún su público natural: el fandom. Porque resulta que Tomorrowland es una película de ciencia ficción, sobre la ciencia ficción y para los aficionados a la ciencia ficción. Como un buen libro infantil y juvenil, tiene una segunda lectura.

Ya me imagino a los de Disney pensando en hacer una nueva película juvenil y dándose cuenta de que todos los últimos grandes éxitos eran distopías que abordaban un futuro pesimista y oscuro. Ahí estaban Los juegos del hambre, El corredor del laberinto, Divergente… ¿y Disney iba a hacer otra película de esas? ¿Una historia que diga a los niños que el mundo es una mierda y va a peor? ¿Que no hay nada que puedan hacer? ¡No!

DISTOPÍAS Y FUTUROS CHUNGOS

Anda que no he participado, a raíz de la antología Mañana Todavía, en charlas sobre distopías. Siempre acabábamos hablando de utopías, de si las utopías y los futuros optimistas estaban narrativamente muertos y cómo podrían abordarse… Y van los de Disney, quiénes si no, y hala, deciden crear una película sobre el futuro, pero un futuro optimista y brillante (al menos en comparación) que, por supuesto, ponen en manos de los jóvenes. Porque es una película Disney, dirigida a niños y jóvenes, y les acaban diciendo: «¿Qué vas a hacer tú para evitar que todas esas distopías ocurran? ¡Tú eres el responsable de cambiar el futuro! Tú y nadie más». Y lo dicen desde los primeros minutos de la película, pero claro, con disimulo. Y entonces nos acordamos de aquel texto de Ismael Martínez Biurrun que está nominado a los Ignotus de este año.

UN HOMENAJE A LA CF

Pero es que, y eso es lo bueno, Tomorrowland no es únicamente ciencia ficción: es un homenaje a todas las películas de ciencia ficción. Y ya no solo son los cientos de referencias a Star Wars, Planeta prohibido, El abismo negro o La máquina del tiempo —sobre todo en la tienda especializada que aparece en la cinta, regentada nada más y nada menos que por Hugo Gernsback— con las que los frikis podemos disfrutar de cada plano porque en todos aparece un cartel, objeto o cachivache reconocible, como en un juego dirigido solo para nosotros. Vamos, que solo de pensar en la edición en DVD tan chula que puede salir, comentando todos los huevos de pascua, babeo.

Pero es que también es ciencia ficción. Tomorrowland es Terminator y Yo, robot, es Matrix (¡ese agente Smith!), Men in Black, Expediente X, Viaje a la Luna, Contact, Rocketeer y El Mago de Oz. Por ser, es casi hasta Lost, que el guionista es Lindelof, pero sin lo chungo. Y encima hay luchas de superrobots. No sé qué más podéis pedir. Tomorrowland es todo eso y mucho más. De hecho, no sé si a fin de cuentas no es más que un conjunto de piezas tomadas de otras obras de ciencia ficción, unidas con gracia y salero. Vaya, que por ser, es hasta steampunk, con la colaboración especial de Edison, Eiffel, Tesla y Julio Verne.

LA PROPIA RESPONSABILIDAD A LA HORA DE CONSTRUIR EL FUTURO

Tomorrowland no es una obra maestra, claro que no. Es un juego. Un puzle perfectamente urdido y filmado especialmente para nosotros, los aficionados a la ciencia ficción. Con su moraleja para los chavales, claro, pero sobre todo para nosotros, los soñadores, los amantes de la ciencia y de la ciencia ficción, los frikis: no hay que rendirse. El futuro no tiene porque ser una distopía postapocalíptica. Depende de nosotros, de lo que hagamos, que se convierta en nuestro sueño, ese futuro que soñábamos de críos en el que todos volábamos con nuestras mochilas cohete.

Si esta posmodernidad en que vivimos es puro juego y artificio, Tomorrowland viene a decirnos que otra posmodernidad es posible. Que dejemos de regodearnos en el apocalipsis y empecemos a pensar en qué queremos construir después de él… o en su lugar. Si quieres una mochila cohete, empieza a mover el culo.

Tomorrowland está dirigida por Brad Bird, que además ha participado en el guión. Este tipo se formó en Disney, ha participado en Los Simpson, es el responsable de Los Increíbles, Ratatouille, El gigante de hierro… Y encima en la película salen Hugh Laurie, George Clooney y una encantadora Raffey Cassidy que enamora. Y tiene aquel regusto que tenían las pelis de Disney de hace un millón de años, con una mezcla de optimismo amable, aventura y sentido de la maravilla casi doméstico. ¿En serio te la vas a perder?

Aquí puedes ver la reseña original 😉