¡Os van a dar, pero bien!

Sí, a todos los medios tradicionales os van a dar, pero bien. Os van a dar, porque últimamente no sabemos si estamos leyendo el ABC o El Mundo Today, o si estamos viendo un informativo o un montaje del estilo de lo que montó Orson Welles en la radio con su Guerra de Los Mundos…

abc_minja

Una portada del ABC propia de El Mundo Today

Siempre ha habido distorsión informativa. Somos conscientes que no es lo mismo leer el ABC, que El País. Antes sabíamos que la misma noticia podía contarse de dos formas distintas. A mí ya me enseñaron en el colegio que la objetividad es imposible. ¡Pues claro! Pero ahora, simplemente, es que no sabemos si la noticia es cierta o fruto de la imaginación de un periodista, de un redactor, empujado por un director, empujado a su vez por unos poderes que persiguen dañar la imagen o la reputación de su enemigo político, económico o lo que toque.

nos van da pero bien

Haz clic aquí y verás como los propios presentadores de los informativos de Antena 3 vaticinan que “los van a dar, pero bien”.

Total, que los periódicos se quejan porque pierden lectores y las televisiones porque se quedan sin espectadores. Y como esto siga así, a la larga sólo les quedarán lectores y espectadores de la tercera edad, de esos que no usan las Redes Sociales y que se siguen creyendo todas las mentiras que aparecen escritas sobre un papel o en la pantalla de televisión. Y eso no se arregla regalando pañuelos con la prensa, ni creando nuevos realities con los que atraer a una audiencia por la que pagarán unos supuestos anunciantes.

No, no se arregla así. Sino ofreciendo noticias y no invenciones.

Los medios tradicionales, en manos de bancos y grupos económicos han perdido toda su credibilidad y sólo merecen nuestro desprecio, rechifla y mofa.

buenafuente #nosvanadarperobien

Haz clic aquí y mira como Buenafuente se ríe de todo esto, lo explica muy bien y pone un ejemplo de invento periodístico usando a Bertín Osborne XDD

Y a mí me gustaría reírme más, pero es que la idea de fondo es terrible: como en un libro de ciencia ficción, de esos que me gustan a mí, como en 1984, o como en el mito de la caverna de Platón, las sombras que vemos son tan deformes, tan grotescas, se alejan tanto de la realidad que las crea, que pronto perderemos de vista esa realidad y sólo nos quedarán las mentiras. Mentiras de las que lo único que podremos hacer será ¡burlarnos!

Watchmen-Comediante

Y esta última imagen no la explico. Los que la entiendan que lloren conmigo… o que se rían. Porque sólo los grandes comediantes pueden reírse del gran teatro del mundo.

Bowie canta para mí

Se ha muerto David Bowie y yo no he dicho nada. Aún.

¿Cuál fue mi primer concierto? Uno de Bowie. En el Vicente Calderón. Fui sola. Ninguno de mis amigos quiso o pudo ir. Era jovenzuela. No sé cuántos años tenía, pero no debían ser muchos porque mi padre fue a buscarme cuando acabó para llevarme a casa. Estuve sentada en una grada. Esperé a que empezase el concierto mientras leía un libro de la editorial Ultramar. Estaba sola. Y Bowie cantó sólo para mí. O casi me lo pareció.

No fue la única vez que lo vi. Años despúes, cuando estaba en la universidad volvió a Madrid a ¿presentar un nuevo disco? Hubo una rueda de prensa y un mini concierto. Me enteré y junto a una amiga, su novio y una veintena de fans, nos plantamos en la puerta de atrás del local y rogamos al segurata que nos dejase pasar. Y ¡lo hizo! Éramos pocos. Éramos enrollados. ¡Y nos dejó pasar! Vi actuar a Bowie a unos pocos metros. Esa vez sí que cantó para mí… y para unas pocas decenas de periodistas, supongo. Pero estoy segura de que los que más disfrutamos fuimos esa decena de fans que nos colamos.



¿Que se ha muerto Bowie? Imposible. Sigue ahí, en algún sitio, como siempre. Como su música. Su “Rebel, rebel”, su “Heroes”, su Ziggy, su Duque Blanco, su Aladdin… Siguen sonando los primeros compases de “Ashes to ashes” en mi cabeza. Siguen y seguirán. Siempre.

No os diré que he llorado. No. Pero se ha perdido una parte de mi vida que fue importante cuando eran importantes las cosas que ahora no lo son.

Os enlazo aquí al blog de Cristina Jurado que explica perfectamente porque Bowie nos hacía sentir especiales.

 

El Misterio de Arlene: suspense, nostalgia y fantasmas

¡¡He publicado un nuevo libro!! “El Misterio de Arlene”, que inaugura la serie “Tres Amigos y un Fantasma”, es un libro infantil destinado a chavales de 11 ó 12 años que, como siempre, también pueden leer los adultos porque encontrarán en sus páginas detalles que sólo ellos apreciarán.

Publicar un libro es siempre emocionante. Pero en esta ocasión hay algunos detalles que lo hacen un poquito más especial:

“El Misterio de Arlene” se desarrolla en un internado que no es sino mi antiguo colegio, las Escolapias de Carabanchel, en Madrid. He puesto en palabras mis recuerdos de lo que fue aquel inmenso colegio: el jardín con sus rincones misteriosos, las ruinas de la fuente, del huerto, los viejos bancos de piedra, los columpios, la cochera, el viejo tronco que nos servía de balancín, los olivos, la higuera, los lilos… Todo ello lo he recreado con todo cariño para que se convierta en el escenario en el que Bea, Alex, Berto y Arlene pasan sus aventuras. Y es que, después de todo, al igual que en la ficción de “El Misterio de Arlene”, mi colegio fue realmente, durante muchos años, un internado.

Portada Tres Amigos ok

La otra razón que lo hace especial es porque contiene unas ilustraciones monísimas, realizadas por Victoria Fernández, que hacen que sus páginas sean especialmente bonitas. Sí, bonitas, así, ñoñamente. Porque la verdad es que ha quedado un libro superbonito.

El Misterio de Arlene 9

¿DE QUÉ VA? Un resumen de la trama:

Alex, una adolescente de trece años, es enviada a Las Camelias, un internado que, como enseguida se descubre, esconde muchos secretos. Allí, hará dos nuevos amigos: Bea y Berto, a los que pronto se añadirá Arlene, el fantasma de una alumna de Las Camelias que murió en 1977.

La trama de misterio (el encuentro con el fantasma, ¿por qué murió Arlene? y ¿por qué se aparece justamente ahora a Alex, Bea y Berto?) se une a otra de suspense, ya que los cuatro amigos se meterán en todo tipo de problemas, tendrán que enfrentarse a peligros y descubrir quiénes son los cerebros de una trama de tráfico de drogas que opera en Las Camelias.

Por primera vez en su vida, Alex tomará decisiones por sí misma y conocerá el significado de la verdadera amistad.

 

En fin, que si os pica la curiosidad en este enlace de aquí puedes leer el primer capítulo. Si os gusta, pedidlo en vuestra librería de confianza:

 

Tres Amigos y Un fantasma: El Misterio de Arlene

por Susana Vallejo

Eds. Diquesí

ISBN: 978-84-941615-9-9

 

EXTRAS:

Aquí encontrarás una entrevista en la que hablo del libro. 😉

 

Star Wars y yo

En 1977 yo tenía nueve años. El estreno de La Guerra de las Galaxias fue todo un acontecimiento. Colas gigantescas se formaban alrededor de los cines en que se proyectaba. Su éxito fue tal que mi padre decidió llevarnos a verla, con mis primos, unos primos a los que no veíamos casi nunca, a la sesión de noche, en el Real Cinema de la plaza de la Ópera de Madrid. (Un cine que ya no existe).

Han Solo Star Wars
Yo tenía nueve años y aún recuerdo la tremenda impresión que me produjo ver en pantalla aquella escena incial en la que una nave enooorme era, es, siempre será, perseguida por otra nave aún más enooormeee, que no se acababa nunca… Era un plano absolutamente novedoso en el cine, y la sensación de realismo fue tan brutal que aún la recuerdo.

Del resto de la película no recuerdo nada. Pero en cambio sí que recuerdo ir, muy de noche, de vuelta a casa, en coche, por una carretera de Extremadura desierta, pensando en lo que había visto. Era a-lu-ci-nan-te. ¿Cómo podían haber hecho algo tan molón?

George Lucas Lawrence Kasdan
Luego vinieron los cromos, el puzzle de los Xwing que colgué en mi cuarto, los muñequitos de kenner… Tenía nueve años, pero cuando estrenaron El Imperio Contraataca, debían ser ya doce. Y entonces, entonces sí que me dió fuerte. Aquel final, tan abierto y tan triste me dejó intrigadísima y hecha polvo. La secuela me gustó aún más que La Guerra de las Galaxias y como no tenía vídeo, arrastraba a mi hermano, menor que yo, a cualquier cine dónde la echarán.

Vi El Imperio Contraataca, en cine, así como doce veces. Me sabía los diálogos, los aprendí casi sin querer, y Han Solo, Harrison Ford, se convirtió en mi héroe y yo, en su primer fan. Qué guapo estaba el condenado. “Te quiero”, decía Leia, y él le contestaba “Lo sé”. !!! ¡Madre mía! Tanta emoción en sólo dos palabras me dejó derretida del todo.

Harrison  Ford Autógrafo Star Wars
Como fan del siglo XX me dediqué a contactar con ¡todo el mundo! Escribí a la Twenty Century Fox americana, a la distribuidora en España, la Cinema International Corporation, a los agentes de los actores (recordad que Internet no existía, así que preguntaba en la embajada americana…). Gracias a mis actividades conseguí carteles, fotos, autógrafos… Era la fan número uno, ¿no?

Carrie Fisher Autógrafo
Y esa emoción, ese amor incondicional por la saga de Star Wars se mantuvo en el tiempo. Allí escondida en mi corazoncito. Hasta que estrenaron La Amenaza Fantasma. Nadie podría estar más emocionada que yo. Cuando , de nuevo en el cine, oí la música de John Williams… Oh, ah, oh… Y entonces vi la película y… aquello era una mierda. O sea, sí, estaba bien hecha, pero la historia, los personajes, me importaban un comino. Aquello no tenía emoción alguna. Era un envoltorio maravilloso para un enorme vacío.

Sí, vi luego las otras dos películas y no volví a verlas nunca más. Me decepcionaron tanto que ahora, años después, cuando estrenan una nueva película de Star Wars, y los fans atronan las redes, yo callo. Ni siquiera he comprado una entrada. Ni siquiera sé cuándo iré a ver El Despertar de la Fuerza. Iré sí. Pero me decepcionaron tanto hace años, que mataron toda emoción. Ahora ya no espero nada. Mis expectativas son cero. Es como un amor que te traicionó y te hizo tanto daño que ahora cuesta volver a enamorarse. Veremos. Veremos.

Espacios en la memoria: las Escolapias de Carabanchel

Hace unos días he terminado de escribir mi último libro. Se supone que era una historia “sencilla”, para niños. Pero al final ha resultado ser algo más: un ejercicio de nostalgia y de recuperación de lugares del pasado. Al final, resultará que siempre escribo sobre lo mismo: la nostalgia por el pasado, la memoria, los paraísos perdidos…

Total, que yo empecé mi librito planificando la estructura: los capítulos, cuándo pasaba qué, cuándo se descubría esto o aquello… Y cuando ya tuve toda la historia organizada, empecé a escribir. La acción se desarrollaba en un internado, y tenía que describir ese internado. Necesitaba que tuviera unos espacios concretos en los que ocurrían algunas escenas… Y entonces, sólo entonces, me di cuenta: ¡¡No tenía que inventar nada!! Todo lo que estaba imaginando y empezando a construir con mi imaginación, ¡ya existía en mi memoria!

Esta es la escalinata de la entrada principal al colegio. Desapareció en los años setenta

Mi antiguo colegio, las Escolapias de Carabanchel, había sido en tiempos un internado. Cuando yo estudié allí, aún conservaba muchas características de aquellos tiempos. Así que ¡para qué inventar nada! Simplemente me he dedicado a rescatar de mi memoria el colegio al que fui en los años 70′ (que, por cierto, no se parece en nada al actual).

Durante los últimos meses, mientras desarrollaba la historia de los protagonistas, he vuelto a recorrer la cuesta emparrada, las pistas de patinaje, los columpios, la cochera, el viejo y enorme pino, he paseado de nuevo por el jardín, he tocado los bancos de piedra, los olivos, la verja, los muros… A veces he tenido que cambiar alguna cosa de sitio, porque le iba mejor a la trama, pero, en general, no he inventado nada. He escrito sobre un internado de ficción: Las Camelias, pero he rescatado Las Escolapias en los años 70′ y me he dado cuenta de lo bien que sigo recordando aquellos muros en los que pasé tantos años.

Este jardín era mi recreo. En octubre la parra se llenaba de uvas y ¡qué asco me daban cuando me las ponían de postre en el comedor!

Y el libro, que a priori, iba a ser algo más sencillo, se ha enriquecido con este paisaje real. Un lugar que se ha convertido en un personaje más y en un homenaje a mi ex colegio.

Y si cierro los ojos, como mi protagonista, vuelvo a atravesar los muros de Las Camelias/ Las Escolapias de Carabanchel y a deslizarme por sus jardines como un fantasma.

Cuando yo estudié en las Escolapias de Carabanchel, estos bancos ya eran una ruina.

Inside Out,  Del revés: Pixar, Emociones y Adiós a la Infancia

Estábamos acostumbrados a que las películas de Pixar fueran películas infantiles con una lectura adulta. Hasta ahora. Porque “Del Revés” resulta ser, en cambio, una película adulta, con una lectura infantil.

Mientras los niños disfrutan con las aventuras de Alegría y Tristeza tratando de hacer llegar unas bolas (los adultos sabremos lo mucho que significan estos “recuerdos esenciales”) al centro de control del cerebro, los adultos estaremos asistiendo, boquiabiertos, al proceso de crecimiento de una preadolescente, en un momento de crisis, que debe destruir sus creencias más profundas (las islas “de la familia”, “de la amistad”, de sus hobbies…) para volver a construir otras nuevas y más sólidas. Si por el camino se queda atrás gran parte de la infancia y se olvidan los nombres de las primeras muñecas, o del amigo invisible… Bueno, es un proceso necesario para seguir creciendo y evolucionando.

Alegría y Tristeza contemplan un recuerdo. Cuando Tristeza lo toque, cambiará de color y se convertirá en un recuerdo “triste”.

Algunos conceptos psicológicos se tratan de una manera tan simple como brillantes (las bolas son recuerdos que se almacenan, algunos acaban desapareciendo en un gran vertedero, otros se convierten en recuerdos esenciales). En el inconsciente se encierran todas las cosas que nos resultan incómodas. Los novios perfectos se construyen por “partes”… El sueño ayuda a plasmar lo aprendido durante el día, pero los actores que los interpretan no son muy buenos…

Como veis, “Del Revés” es una película seria y profunda, surrealista, tremendamente onírica, disfrazada de aventura y de película infantil. Y sin embargo, ¡¡no es un peñazo!! ¡Es Pixar! Y aunque también es Disney,¡sigue siendo genial!

En fin, no puedo contar mucho más sin destrozar la trama. Simplemente basta decir que es una película de “viajes” en las que los protagonistas, Alegría y Tristeza, emprenden un camino y durante el mismo, cambian, aprenden y evolucionan, y hacen cambiar y evolucionar también a la niña protagonista.

Pero también es una aventura que nos muestra cómo nuestras acciones están dirigidas por nuestro cerebro, en el que las emociones básicas luchan y se coordinan para tener el control (Alegría, Tristeza, Miedo, Asco e Ira).

Y de una mera delicada, sin darnos cuenta, aprenderemos que Alegría y Tristeza son dos caras de la misma moneda y que la tristeza es necesaria para evolucionar, seguir creciendo y para disfrutar de la alegría.

Si esperáis el final de los rótulos, al final de la película, os encontraréis con este mensaje. Y entonces comprendéreis lo que seguramente sospechábais durante la película: que toda esa nostalgia que la envuelve es un canto a la infancia perdida. A la de los hijos, que crecen y dejan de ser “nuestros niños”, y la infancia propia. Un poco como en Toy Story, pero en esta ocasión ¡a lo bestia! Vais a llorar de lo lindo. Sobre todo si tenéis hijos que se estén haciendo mayores. Ya os lo advierto.

Papás y mamás, si tenéis niños y atesorais en vuestra memoria recuerdos parecidos a este, preparaos a llorar.

“Del Revés” es un gran película. Y creo que no será reconocida como una película GENIAL porque, sencillamente, quiere contarnos demasiadas cosas.

No os la perdáis, abrid el cerebro y disfrutad.

Trailer oficial aquí   

Tomorrowland, el mundo del mañana

Yo quería hacer un vídeo de los míos, muy chulo y muy ridículo, en el que contar unas cuantas tonterías, pero se me ha descuajeringado el programa con el que monto los vídeos. Snifff. Y ya veremos cuándo lo arreglo, porque ahora tengo que terminar de escribir una novela infantil. Así que ¡la cosa va para largo!

Imagen tomada de http://www.mejoreschops.com/2011/11/memes-de-la-cosa-by-forocoches-v2.html donde encontráreis otras imágenes “de mucho reír” de La Cosa

Entretanto he escrito una reseña en Fantífica sobre la película Tomorrowland, el mundo del mañana. Yo creía que iba a ver una película de Disney para niños y adolescentes, y me encontré con un producto hecho por aficionados a la ciencia ficción para fans de la ciencia ficción, plagado de referencias frikis y muy, muy, disfrutable si te vas fijando en todos esos detalles ultra frikis.

Así que, mientras arreglo lo de los vídeos, aquí os incluyo la reseña:

UNA PELÍCULA DE CIENCIA FICCIÓN, SOBRE CIENCIA FICCIÓN PARA AMANTES DE LA CIENCIA FICCIÓN

Tomorrowland

 

Tomorrowland es como un juego de muñecas rusas. La de fuera, la más grande, la que todos ven, es una película de Disney, de aventuras y de ciencia ficción, en la que una chica tiene que salvar el mundo. Está bien hecha, maneja con corrección sus recursos, tiene unos efectos especiales espectaculares y hasta un final con un toque melodramático. En fin, una típica película Disney para un público infantil y juvenil, con moraleja y todo.

Pero lleva un huevo de Pascua dentro: la segunda muñeca rusa es la que no ha descubierto aún su público natural: el fandom. Porque resulta que Tomorrowland es una película de ciencia ficción, sobre la ciencia ficción y para los aficionados a la ciencia ficción. Como un buen libro infantil y juvenil, tiene una segunda lectura.

Ya me imagino a los de Disney pensando en hacer una nueva película juvenil y dándose cuenta de que todos los últimos grandes éxitos eran distopías que abordaban un futuro pesimista y oscuro. Ahí estaban Los juegos del hambre, El corredor del laberinto, Divergente… ¿y Disney iba a hacer otra película de esas? ¿Una historia que diga a los niños que el mundo es una mierda y va a peor? ¿Que no hay nada que puedan hacer? ¡No!

DISTOPÍAS Y FUTUROS CHUNGOS

Anda que no he participado, a raíz de la antología Mañana Todavía, en charlas sobre distopías. Siempre acabábamos hablando de utopías, de si las utopías y los futuros optimistas estaban narrativamente muertos y cómo podrían abordarse… Y van los de Disney, quiénes si no, y hala, deciden crear una película sobre el futuro, pero un futuro optimista y brillante (al menos en comparación) que, por supuesto, ponen en manos de los jóvenes. Porque es una película Disney, dirigida a niños y jóvenes, y les acaban diciendo: «¿Qué vas a hacer tú para evitar que todas esas distopías ocurran? ¡Tú eres el responsable de cambiar el futuro! Tú y nadie más». Y lo dicen desde los primeros minutos de la película, pero claro, con disimulo. Y entonces nos acordamos de aquel texto de Ismael Martínez Biurrun que está nominado a los Ignotus de este año.

UN HOMENAJE A LA CF

Pero es que, y eso es lo bueno, Tomorrowland no es únicamente ciencia ficción: es un homenaje a todas las películas de ciencia ficción. Y ya no solo son los cientos de referencias a Star Wars, Planeta prohibido, El abismo negro o La máquina del tiempo —sobre todo en la tienda especializada que aparece en la cinta, regentada nada más y nada menos que por Hugo Gernsback— con las que los frikis podemos disfrutar de cada plano porque en todos aparece un cartel, objeto o cachivache reconocible, como en un juego dirigido solo para nosotros. Vamos, que solo de pensar en la edición en DVD tan chula que puede salir, comentando todos los huevos de pascua, babeo.

Pero es que también es ciencia ficción. Tomorrowland es Terminator y Yo, robot, es Matrix (¡ese agente Smith!), Men in Black, Expediente X, Viaje a la Luna, Contact, Rocketeer y El Mago de Oz. Por ser, es casi hasta Lost, que el guionista es Lindelof, pero sin lo chungo. Y encima hay luchas de superrobots. No sé qué más podéis pedir. Tomorrowland es todo eso y mucho más. De hecho, no sé si a fin de cuentas no es más que un conjunto de piezas tomadas de otras obras de ciencia ficción, unidas con gracia y salero. Vaya, que por ser, es hasta steampunk, con la colaboración especial de Edison, Eiffel, Tesla y Julio Verne.

LA PROPIA RESPONSABILIDAD A LA HORA DE CONSTRUIR EL FUTURO

Tomorrowland no es una obra maestra, claro que no. Es un juego. Un puzle perfectamente urdido y filmado especialmente para nosotros, los aficionados a la ciencia ficción. Con su moraleja para los chavales, claro, pero sobre todo para nosotros, los soñadores, los amantes de la ciencia y de la ciencia ficción, los frikis: no hay que rendirse. El futuro no tiene porque ser una distopía postapocalíptica. Depende de nosotros, de lo que hagamos, que se convierta en nuestro sueño, ese futuro que soñábamos de críos en el que todos volábamos con nuestras mochilas cohete.

Si esta posmodernidad en que vivimos es puro juego y artificio, Tomorrowland viene a decirnos que otra posmodernidad es posible. Que dejemos de regodearnos en el apocalipsis y empecemos a pensar en qué queremos construir después de él… o en su lugar. Si quieres una mochila cohete, empieza a mover el culo.

Tomorrowland está dirigida por Brad Bird, que además ha participado en el guión. Este tipo se formó en Disney, ha participado en Los Simpson, es el responsable de Los Increíbles, Ratatouille, El gigante de hierro… Y encima en la película salen Hugh Laurie, George Clooney y una encantadora Raffey Cassidy que enamora. Y tiene aquel regusto que tenían las pelis de Disney de hace un millón de años, con una mezcla de optimismo amable, aventura y sentido de la maravilla casi doméstico. ¿En serio te la vas a perder?

Aquí puedes ver la reseña original 😉