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Ay, sinceramente la vida no me da para más y me veo incapaz de mantener este blog como me gustaría hacerlo.

Así que si estás interesado en seguirme, puedes encontrarme en Twitter que es la red social en la que soy más activa: @SusanaVallejoCh

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Pero ya sabes, si me sigues, tú sabrás a lo que te expones. Cuento muchas tonterías, frikadas y cuelgo fotos de perretes y animales cuquis.

Besetes, besetes. Ciao, ciao.

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Destellos de Navidad ( #cuentosdeNavidad)

Hoy para Fin de Año os dejo un relato que he escrito para un concurso. ¡¡Espero que os guste!! 😉

 

Destellos de Navidad

Avanzo arrastrando los pies hasta la ventana. Es diciembre y casi es Navidad. Afuera está nublado. No sé si se debe al humo de las hogueras, a la contaminación o es una simple niebla invernal. Desde que estoy en la Residencia he dejado de preocuparme por esas cosas.

Olvidé las pantuflas junto a la MEm. Me acerco a la máquina e intento agacharme para recoger los sensores. Hoy puede ser un buen día para recordar. Después de todo, casi es Navidad. Me duele la espalda. Tengo que ponerme las zapatillas antes de enchufarme, porque luego se quedan los pies fríos y duelen aún más. Nadie me advirtió que envejecer dolía. Duelen las rodillas y los riñones, pero sobre todo, los putos pies.

Por fin, consigo calzarme y me dejo caer en la butaca. Bebo un sorbo de agua y me coloco los sensores. Programo la máquina para una hora. O mejor, que sea hora y media. Después de todo, puedo pagarlo. Para eso he llegado hasta la Residencia.

Me enchufo. Se despliega ante mí el menú y voy eligiendo opciones casi sin fijarme. Hasta el final. Porque al final elijo la Navidad. Mierda. Es diciembre y hay niebla. “NAVIDAD”, deletreo con la mente.

“¿En orden cronológico?”

“No”. Eso dolería aún más que los pies.

Y ya está. Ya no hay MEm, ni vaso de agua, ni mis manos temblorosas surcadas de venas. Ahora mis manos son gordezuelas y colocan una bola grande, brillante y granate en el árbol de plástico. Me cuesta hacerlo. Soy muy pequeño.

Y de pronto veo esa misma bola hecha pedazos sobre el suelo. Y miro mis pies descalzos de niño y ahora han venido los Reyes. Una sola caja con un coche de policía dibujado en la tapa. El coche de policía de hojalata hace un ruido de mil demonios y la sirena ulula.

Las luces de la ambulancia, intermitentes, como un faro, iluminan el salón y bailan a contrapié con las lucecitas del árbol de Navidad. Sonia llora en la butaca. Llora y me mira con odio.

“¿Desea la experiencia completa?”. El algoritmo ha debido registrar que se disparaban mis emociones.

No, por Dios. “¡No!”

Me alejo de ese recuerdo. Y el atronador coche de policía de hojalata vuelve a recorrer el salón de mi infancia. Y ya no es un coche, sino un robot aspiradora que Sonia contempla perpleja y asombra a Sandra. Dios, qué bonito era el pelo de mi niña. El sol de invierno le arranca decenas de reflejos y tonalidades rubias. Las mechas artificiales de Sonia nunca pudieron superar la belleza del cabello de su hija.

“¿Desea la experiencia completa?”

“No”.

El cabello rubio de mi madre ondea alrededor de la mesa. Trae cordero asado. ¡Carne! Entonces había carne para todos. Reparte algo al tío Luis y la tía Rosa, y luego a los primos. Ángel debía tener cinco años. Así que yo también. Me miro los pies. Llevo unas botas marrones casi ortopédicas. No me llegan los pies al suelo. Mamá ríe a carcajadas con los chistes de su hermano. La abuela es una sombra en un rincón. Nunca pudieron extraerla completa de mis recuerdos.

Brindamos por el nuevo año. Por primera vez me dejan probar el cava. Pica en la boca. Allá está el tío Luis, pero falta la tía Rosa. Y mamá llora y ríe a la vez cuando brindamos todos.

“Para”.

La imagen se congela y sé que es la última Navidad con la familia. Mamá llora y ríe a la vez, el tío Luis está muy colorado. Mi pelo es azul y no quiero estar allí. Mi prima también tiene cara de querer irse ya. Mi primo Ángel se ha puesto pajarita. Las copas de cava reposan sobre el mantel. Las luces del árbol las iluminan y crean un arco iris que se despliega sobre la mesa.

“Continuar”

Unas copas de cava reposan sobre la mesa y el lánguido sol de invierno les arranca destellos dorados. Brindo con Sonia y en sus ojos oscuros encuentro los reflejos de las copas.

Los ojos negros de Sandra me miran divertidos por encima de una taza de chocolate. Se come un trozo de roscón con ansia.

La primera Navidad en las pistas de esquí. Sandra se sube torpemente a los esquís y luego la veo descender junto a otros seis o siete críos siguiendo a un monitor. Como patitos de colores detrás de su madre. Y después, veo a Sandra con su cuerpo espigado de adolescente deslizándose como una profesional por una ladera. Sus esquís dejan un rastro claro en la nieve virgen.

“¿Desea la experiencia completa?”.

Oh, sí, qué demonios. Después de todo, casi es Navidad.

Hace frío y los tres andamos sobre una nieve blanca que cruje y refleja la luna. Las luces de colores de un árbol iluminan nuestro camino. Fue nuestra última Navidad juntos.

“Tensión demasiado alta. ¿Continuar experiencia completa?”

“Continuar”

Sonia grita. Y Sandra está ahí, tirada en el suelo del baño. Desmadejada y blanca como la nieve. Y la quiero coger en brazos.

Aúpo a mi niña para que coloque la estrella en lo más alto del árbol y su manita la cuelga y se queda allí, torcida, brillando. Y aplaude, pero ya no la oigo. Es mi mano gordezuela la que coloca una bola granate y se cae al suelo y se hace pedazos. Y la imagen se fragmenta y Sandra bebe chocolate y Sonia brinda y las luces del árbol son de colores y la sirena azul ilumina el salón… Y creo que la máquina dice algo, pero ya no la oigo bien. Y se despliegan ante mí destellos que se quedan flotando tan solo unos instantes: mamá ríe y llora a la vez y la tía Rosa brinda y la abuela me da un polvorón y sonríe con la mirada…

Y mi mente se diluye como las luces de las farolas entre la niebla.

Debe ser Navidad.

niebla

 

 

La extinción de los dinosaurios, el fin de la prensa tradicional y el desprecio del frikismo

En la edición impresa de El Periódico aparece hoy un artículo firmado por Ramón de España titulado “El pulpo y el garaje“. Ocupa casi una página entera y no acabo de entender si se trata de un artículo de opinión o de una reseña de su visita al Barcelona Games World (BGW).

En cualquier caso, Ramón de España explica que se sintió como un pulpo en un garaje, como Paco Martínez Soria en “La ciudad no es para mí” o como “un carcamal” de esos “que hablaban de su época”… Estos sentimientos se aderezan con opiniones como que los adolescentes que se encontró “disfrazados de sus héroes favoritos” le inspiraban “penita y ternura“, que Stan Lee “pasó la mayoría de sus 95 años escribiendo memeces“, que se dedica “una tecnología apabullante” a chiquilladas… Oye, pues que leyendo estas lindezas en el artículo ¡me he ENFADADO! ¡¡y mucho!!

stan lee marvel fantasy ficción

Primero, señores de El Periódico, ¡¡¿cómo se les ocurre enviar al Barcelona Games World a un “carcamal” que habla de realidad virtual diciendo que lo más cerca que ha estado de ella es viendo una película de hace ¡¡más de 20 años (“Días Extraños“)?!! ¡¡A alguien que se autocalifica como un “diplodocus” cuyo “único contacto con los videojuegos han sido las adaptaciones cinematográficas de “Lara Croft” y “Assasin’s Creed“!!

Ah, vale, que lo mismo no lo han enviado a cubrir el BGW. Que a lo mejor R. de España lo ha escrito porque fue al BGW por curiosidad y se ha dedicado a escribir esas opiniones de carcamal sobre un mundo que desconoce. Pues entonces, en ese caso, señores de El Periódico, ¿por qué lo publican?.. No, en serio; es una pregunta importante. Vale la pena reflexionar sobre ella. Porque detrás de ese “por qué” a lo mejor subyacen las causas de su pérdida de lectores y del fin de la prensa tradicional.

A ver, ¿lo publican porque su público es tan carcamal como Ramón de España? Quizás por eso a sus lectores carcamales les hará gracia leer esas opiniones que también son las suyas. Pero, ¿sabéis qué?, que ese público que compra la prensa escrita ¡se está extinguiendo! Y se extinguen porque el mundo está cambiando y no se adaptan al cambio. Del mismo modo que la prensa no se adapta al cambio y ¡por eso se muere!

Porque escribiendo memeces como esta vais a tener que regalar vajillas, foulares, planchas o sartenes para que El Periódico siga vendiéndose. Porque con artículos como este, lo único que haréis es perder a los posibles lectores jóvenes. Perdéis el futuro porque estáis viviendo en el Pleistoceno y ¡os regodeáis en ello! Y porque no se consiguen más lectores haciendo promociones de sartenes, sino hablando de eventos como el Barcelona Games World con fundamento.

No basta con decir que había una zona de Retro Games, un tipo “jugando boca abajo” o zombis en un Escape Room. Hay que explicar qué son los eSports (liga, juegos y jugadores con miles de seguidores), por qué gustan los videojuegos, qué novedades se presentaron, qué nos ofrece hoy la realidad virtual, cuántos millones de fans tienen los videojuegos, cuánto dinero mueve en España o en el mundo… ¡Hay tanto por explicar!

Pero es más fácil decir que “como en toda frikada que se precie, en el BGW se practica el cosplay” y los que se disfrazan dan “penita”. Pues mirad, os voy a hablar de frikis y de cosplay, de otro evento que se celebró la semana pasada en Barcelona: la BCN Witch Market (que es una especie de convención de fans de Harry Potter). Otra “memez” para vosotros, supongo, que congregó, por cierto, a miles de personas. Y allí había cosplayers, con los que yo hablé (porque yo fui por curiosidad y escribí sobre ello, pero HABLÉ con ellos y les PREGUNTÉ por qué se disfrazan) y ellos me explicaron que “se sienten un personaje por un rato”, que así se olvidan de la aburrida realidad y que, por ejemplo, algunos de ellos, van “disfrazados” a visitar a niños enfermos a hospitales. Y durante esos momentos, no son ellos “disfrazados”, sino los auténticos personajes de Star Wars llevando esperanza a quien la necesita.

Y la clave es la esperanza, señores.

cosplayers harry potter fantasia

Cosplayers de Star Wars Cataluña recreando el mundo de Harry Potter

Reivindicación del frikismo, la ficción y la fantasía

Es muy fácil decir que Stan Lee escribió “memeces”, cuando de la imaginación de ese señor surgieron un montón de súper héroes que forman parte de nuestra cultura (cultura pop o cultura a secas, -a elegir-) y que nos hacen soñar a todos. Porque los súper héroes son tan necesarios como el dragón de Sant Jordi, por decir un referente que un carcamal seguro que conoce. Porque los dragones (seres ficticios, la personificación del mal, ¡un invento!), son necesarios, como lo son los héroes que acaban con ellos (ya sea un Sant Jordi o un Spiderman); porque los héroes nos ayudan a los humanos a aprender a derrotar al mal, a enfrentarnos a los monstruos reales que nos acechan en la mundo de verdad. Porque, quizás, yo no puedo derrotar a un cáncer en un hospital, pero un caballero Jedi sí puede. Porque yo no puedo luchar contra mi padre que me pega, ni mi jefe que me explota, ni con los cientos de problemas reales que nos rodean, pero los héroes matan dragones, zombis o super villanos y, así, nos dan esperanza y nos ayudan a creer que el mal se puede derrotar. Esa es la gracia de la ficción, de los videojuegos y de esa tecnología “apabullante”. Eso es lo que hace de los juegos y del Barcelona Games World todo un éxito.

Y si El Periódico no entiende el por qué del éxito de estos eventos y se limita a reírse de ellos, está condenado a extinguirse. Si en lugar de intentar explicar seriamente en qué consistió en Barcelona Games World, gasta casi toda una página (impar) en publicar a un carcamal que no lo entiende, es porque es un dinosaurio en extinción.

Señores de El Periódico, el mundo está cambiando y vosotros no. Y despreciar ese mundo que ya no entendéis os aboca a vuestro final.

¿Por qué hago huelga el 8M?

El 8 de marzo es el día internacional de la mujer, pero este será especial. Por primera vez hay convocada una huelga general, una huelga convocada por las mujeres. ¿Por qué? o mejor dicho: ¿para qué? Pues para lo que son todas las huelgas: para dar visibilidad a un problema. (Porque no es para solucionarlo, que eso ya es más complicado).

Razones para la huelga del 8M

Las mujeres periodistas explicaban muy bien sus 7 Razones para hacer huelga aquí, y las mujeres relacionadas con el mundo del libro resumían sus 5 Razones  aquí.

El resumen de todas ellas es más o menos es este: se reivindica en el empleo la brecha salarial, el techo de cristal y la precariedad, en el ámbito privado la cuestión de la corresponsabilidad y los cuidados, en todos los ámbitos el acoso sexual y laboral, y se menciona la exigencia de participación igualitaria en las plataformas de difusión y promoción de la literatura, y en los espacios de opinión y las tertulias.

Yo creo que todas esas razones se caen por su propio peso. Y si alguien no lo ve, no lo entiende o no lo apoya, entonces es que forma parte del problema.

Pero yo querría ir más allá de esas 5 ó 7 Razones.

Las otras razones

Yo hago huelga porque hay muchas otras causas que no recogen los grandes titulares:

  • Porque a las mujeres nos soban o nos intentan sobar en los transportes públicos y en los cines. Y parece normal.
  • Porque vas por la noche andando y tienes miedo de que te violen o te soben. Como si fuera normal.
  • Porque los zapatos para hombres son anchos y planos y cómodos, y los de mujeres estrechos y con tacones e incómodos. Y nos parece normal.
  • Porque la ropa de las mujeres está diseñada para mostrar y destacar y no para ser cómoda. Y nos parece normal que las camisetas de chicas se nos peguen a todos sitios.
8M

¿Por qué las nuestras son ajustadas? (Pero hemos mejorado mucho: ¡ya no llevamos corsés!)

  • Porque da igual a lo que nos dediquemos; nos juzgarán por nuestro flequillo, el peinado, el vestido o el maquillaje. Y que se nos juzgue por la apariencia nos parece normal.
  • Porque cada día las mujeres se levantan más temprano para precisamente cuidar de su apariencia; para maquillarse, pintarse las uñas, depilarse… Y, claro, es normal.
  • Porque cuando vamos a buscar trabajo nos preguntan si vamos a tener hijos.
  • Porque lo más normal del mundo es sacrificarnos por los que queremos (desde dejarles el mejor trozo de carne, hasta poner o quitar la mesa, pasando por no dormir o por prepararles el desayuno). (La palabra “sacrificio” merecería una entrada aparte).
8M

Esto es un sacrificio. La próxima vez que oigas a una mujer decir que se sacrifica por alguien, piensa en esto

  • Porque vas a un evento con tu pareja (hombre) y se creen que él es el invitado. (Porque las mujeres somos simples floreros acompañantes).
  • Porque si hablas con seguridad y tratas a los hombres como ellos te tratan a ti, eres una listilla, una chula o una marisabidilla.
  • Y así ad infinitum…

Y porque todo esto es tan habitual que nos parece NORMAL. Y no lo es. NO LO ES. Somos una sociedad enferma; algunos de estos comportamientos son simplemente aberrantes y otros, ilógicos y absurdos. Y eso tenemos que empezar a cambiarlo. Y para cambiarlo primero hay que ser consciente de ellos. Y para ser consciente, hay que darles visibilidad.

8M We can

Hay mucho por hacer

Estamos empezando. Hemos empezado. Hay mucho por hacer. Pero nosotras somos expertas en “hacer cosas”. ¡Manos a la obra!

Ah, y si tienes tu propia razón: la puedes incluir en los comentarios. 😉

 

 

Receta de roscón de Reyes sin gluten. (Incluye consejos útiles para inútiles en la cocina).

Hace cosa de dos años descubrí que tengo una intolerancia al gluten. (Es una historia larga de contar que hoy no viene a cuento). Y uno de mis platos favoritos es el Roscón de Reyes. ¡Qué terrible drama no poder disfrutar de mi postre favorito de Navidad!

Hace tres años, cuando aún no sabía que era el gluten lo que me sentaba mal, hice mi primer roscón (con gluten). No me quedó nada mal, aunque se me quemó un poquito por arriba. El año pasado seguí la misma receta, pero cambiando la harina normal por harina sin gluten. ¡Fue un desastre! Salió una especie de engendro del infierno que parecía un pedazo de tierra o de ladrillo. No pudimos comérnoslo. 😦

Este año me decidí a hacer un roscón de Reyes sin gluten y anduve buscando recetas adecuadas en internet. Buscaba algo auténtico, porque en internet hay muchas recetas de gente que parece que copie y pegue y no pruebe lo que hace. Y luego, claro, salen platos muy patateros. Total, que encontré esta receta en el blog de “Julia y sus Recetas” que me parecía auténtica. Así que me puse manos a la obra e introduje algunos cambios.

Aquí os cuento cómo hacer un fabuloso Roscón de Reyes sin gluten:

ROSCÓN DE REYES SIN GLUTEN

Una receta, explicada paso a paso, probada y aprobada, con consejitos para principiantes (como yo misma)

Ingredientes para un roscón pequeño (4 raciones):

  • 250g de harina sin gluten (yo usé la de la marca Proceli)
  • 70g de azúcar
  • Ralladura de la piel de un limón
  • Ralladura de la piel de una naranja
  • 1 huevo
  • 60 ml de leche tibia (la calenté 30 segundos en el microondas)
  • Un chorrito de aceite de oliva virgen
  • Un chorrito de Cointreau
  • Una cucharada abundante de agua de azahar
  • Medio yogur natural
  • 2 cucharadas de zumo de naranja
  • 1 sobre de levadura seca (usé la de la marca “Maizena Levadura de panadería”)
  • Una mini pizca de sal

Luego, para adornar:

  • 1 huevo para pintar el roscón
  • Esencia de naranja (no es necesaria, pero yo tenía y la puse)
  • Azúcar glas (lo suyo es poner azúcar perlada, pero no tenía ganas de hacerla)
  • Peladuras de naranja para el adorno: como no tenía fruta escarchada, puse la piel de una naranja en un cacito con un poco más de un dedo de agua, otro chorrito de Cointreau y cuatro cucharadas de azúcar: le estuve dando vueltas un rato hasta que las peladuras se pusieron blanditas y como de color doradito anaranjado.
  • Nata montada: soy de Madrid y allí los roscones tradicionales NO llevan relleno. Yo quería hacer un roscón sin relleno, pero compré nata para poner un poquito al lado del trocito de roscón una vez hecho, para que se la ponga quien le guste. 😉
Pieles de naranja. Adorno Roscón de Reyes sin gluten

Aquí las pieles de naranja preparándose para convertirse en el adorno del roscón de Reyes sin gluten

¿Cómo se hace?

Con panificadora:

Primero mezclé la harina con la levadura y usé una panificadora para amasarlo todo. Puse en la cubeta, a lo bruto, sin remover ni nada:

La leche, el aceite, el medio yogur, el Cointreau, el huevo, el zumo de naranja. Y luego encima, en el centro de la cubeta, la harina con la levadura y la ralladura de la piel de la naranja y del limón.

Luego, también puse el azúcar en la cubeta, pero a un lado (no tengo ni idea de por qué ponerlo a un lado, pero eso es lo que decía Julia en su receta, y yo obedecí sin plantearme el por qué) y en el otro lado de la cubeta, la pizquita de sal.

Luego puse el programa 6, que en mi panificadora es el de amasar (tal cual, sin más florituras).

Sin panificadora: (Yo no lo he probado, pero puedes consultar cómo hacerlo según decía Julia aquí).

¿Qué va saliendo?

Pues a mí me salió una muy pequeña cantidad de masa. Pensé que más que un roscón, solo conseguiría hacer una especie de donut; pero luego, cuando acabó el programa de amasado,  dejé un buen rato la masa dentro de la panificadora (me fui a cenar, así que lo mismo fue una hora más) y la masa se quedó allí solita, reposando, y cuando volví, había más que doblado su volumen.

La masa que sale es MUY blanda y poco manejable, así que hay que untarse las manos con aceite para que no se te pegue.

Hay que cubrir la bandeja del horno con papel de aluminio y echar un poquito de harina (sin gluten, claro) sobre la bandeja para que luego la masa no se pegue mucho.

Tenemos que construir un rosco sobre la bandeja: cogemos trocitos de masa y poco a poco vamos formando el rosco. Para que sea más fácil, se puede poner en el medio un cacharrito de barro que nos servirá para mantener el agujero del centro (tanto al construir el rosco, como luego, al meterlo al horno para que el agujero no se cierre).

Según nuestra maña, el rosco quedará más o menos bonito. Pero no hay que desesperar: si la masa se pega a las manos, uno se las va limpiando y se va echando más aceite en las manos.

Masa de roscón de Reyes sin gluten

Como veis el rosco me quedó bastante feo. Pero luego, poquito a poquito, le di un poco más de forma

Cuando tenemos el rosco construido, hay que pintarlo con el huevo. Atención, es el momento de aprovechar para terminar de darle una forma un poco más mona: con el pincel untado de huevo se puede ir empujando para acabar de modelarlo. Si veis mis fotos, antes de pintarlo y adornarlo era mucho más deforme que después de pintarlo y darle algún retoque a la forma ayudada por el pincel.
Una vez hecho esto, es el momento de dejarlo reposar otro rato para que crezca un poco más (a mí me creció muy poquito esta segunda vez). Para ello puedes meterlo en el horno, precalentado a 50 grados, unos quince minutos.

Después, sacamos el roscón del horno para decorarlo y preparamos el horno para que se caliente a 180 grados.

El roscón de Reyes sin gluten decorado

Aquí ya está decorado con las pieles de naranja y untado con clara de huevo

Se colocan las pieles de la naranja de adorno y se vuelve a pintar el roscón con la clara de huevo que seguro que nos ha sobrado de antes. En esta ocasión, mezclé la clara con dos gotitas de esencia de naranja para darle más saborcito. También se le echa el azúcar glas por encima (o lo que tengas o quieras para decorarlo por encima).

Se mete el roscón en el horno que ya debe estar a 180 grados. Ojo, no se debe poner el ventilador y la bandeja debe estar más bien abajo (para que el roscón no se queme por la parte de arriba). Se debe hornear durante unos 20 minutos (depende del tamaño del roscón y del horno). Pero hay que vigilarlo para que no se queme.

Para comprobar si está hecho se puede usar el viejo truco de pincharlo con una aguja de hacer punto o con un pincho de brochetas: si la aguja o el pincho salen limpios y sin masa “pegajosa”, es que el roscón está listo.

Luego, se saca el roscón, se deja enfriar y, si se quiere, se rellena. (Ya os digo que yo prefiero que esté sin relleno, pero luego, lo sirvo con un poquito de nata al lado).

Roscón de Reyes sin gluten

El roscón de Reyes sin gluten recién sacado del horno

¡A disfrutarlo!
Si yo he podido hacerlo, que soy un poco desastre en la cocina, ¡vosotros también podéis!  😉

Roscón de Reyes sin gluten

Una ración de roscón de Reyes sin gluten lista para degustar. Ñam ñam.

Despellejando un vídeo de Justin Bieber

Pues aquí estoy con mi amiga Rosa analizando el vídeo I’m the One de Justin Bieber. De vez en cuando Rosa y yo quedamos, hablamos de lo que queremos y lo grabamos. Es como nuestro propio programa de tertulianos, sólo que nosotras no nos gritamos ni hacemos aspavientos. Simplemente charlamos de los que nos apetece.

El canal que creamos se llama Rosa y Susana, desde la Ventana. Y ya hemos hablado de temas como “La cuestión catalana” (aquí) o “La muerte” (aquí).

Rosa y Susana Desde la Ventana Justin Bieber

Impresionante: dos tertulianas que no se gritan la una a la otra

Y esta vez nos ha dado por analizar I’m the one de Justin Bieber. Es un vídeo de hace unos meses. Si no lo conocéis, lo podéis ver aquí. Tiene todos los ingredientes necesarios para ser un éxito: unos cuantos famosos raperos cantando juntos (todos hombres), mujeres que se menean (de fondo, sin papel protagonista, con poca ropa), un ritmo pegadizo y repetitivo y un ambiente de fiesta en una “mansionaca” con piscina. Todo muy original.

I'm the one Justin Bieber

He quedado con mis colegas, los raperos que hacen gestos de raperos para parecer más raperos, y me estoy aburriendo ya.

El vídeo es una mierda. Una caca. Un truño. Un asco. Va más allá del simple producto creado para sacar pasta. Yo, de verdad de la buena, me esperaba el típico vídeo con una canción grabada en una tarde por un grupo de colegas. Pero no me imaginé escenas tan ridículas, ni gente con tan poca gracia, ni una letra tan sosa… Y eso por no hablar de la publicidad encubierta y de los valores que transmite.

Total, que Rosa y yo hemos analizado esta obra magna de la Historia Musical aquí, punto por punto. Y terminamos concluyendo que I’m the One es una mierda.

Justin Biebeeeer, ¡alma de cántaro!, ¿qué estás haciendo?

1977: El Misterio de Arlene, por fin resuelto

Pues ya está. El tercer y último libro de la serie “Tres amigos y un fantasma” acaba de llegar a las librerías. Pongo punto y final a una de las historias que, por circunstancias de la vida, más me ha costado terminar.

Desde que me embarqué en este proyecto han pasado tres años y han resultado ser más duros de lo que me imaginaba. Pero ¡ya está! Mi querida Arlene cierra sus aventuras en “1977”, el título que por fin desvela el misterio que siempre la había acompañado.

Portada

Para quien no lo sepa: la serie de “Tres amigos y un fantasma” comenzó con “El Misterio de Arlene“, allí tres amigos empiezan a estudiar en un internado en el que acaban haciéndose amigos de un fantasma, Arlene. Una chica de 12 años que murió en enero de 1978. Los “Tres amigos y un fantasma” se enfrentan a una banda de traficantes de drogas y al mismo tiempo tienen que descubrir cómo murió Arlene y sobre todo, ¿por qué se ha terminado convirtiendo en un fantasma?

En “Reencuentro con el pasado“, la segunda parte, buscaban a las antiguas amigas de Arlene (mujeres de casi 50 años ahora) para intentar averiguar ese misterio y también, cómo no, acababan metiéndose en jaleos y se veían envueltos en un robo en el que estaba implicada la que había sido la mejor amiga de Arlene.

Portada Reencuentro Arlene 2 S Vallejo ok

“1977” es un libro diferente ¡y muy bonito! Hay dos líneas temporales: la del pasado, en la que por primera vez  conocemos el día a día, en 1977, de las amigas de Arlene. Y el del presente en el que las mujeres junto a los tres amigos y a Arlene intentan recordar qué pasó en aquel lejano 1977 e investigar la muerte de Arlene. También tendrán que enfrentarse a otro peligro que no voy a desvelar aquí porque no me da la gana.

Hoja en negro 1977 Arlene

Mirad qué bonito ha quedado el interior del libro: el pasado se cuenta en hojas grises. ¡A que ha quedado bonito!

Total, que he terminado la serie de Arlene y estoy muy contenta. No solo porque la haya acabado (que también), sino porque estoy muy satisfecha con el libro.

Veréis, se supone que la serie de “Tres amigos y un fantasma” es para niños (de once años o así). Pero yo nunca escribo para niños. Escribo para todos. Y las aventuras que pasan los protagonistas solo son excusas para hablar de lo que a mí me interesa: la nostalgia, la muerte, los paraísos perdidos, el pasado irrecuperable… Y lo he hecho ¡muy bien!, ¡qué narices! ¿Debería ser modesta y deciros que “Creo que me ha quedado muy correcto este libro”?.. Es lo que se estila, ¿no? Pero la verdad es que he terminado la serie hablando de temas muy serios sin que se note, he creado un final feliz (que si lo pensáis bien no lo es en absoluto) y he disfrutado como una enana revisitando mi pasado, el de 1977, el de una época en la que no podías grabar la serie que te gustaba ni en vídeo ni en ningún aparato porque aún no había llegado ese invento a los hogares, la época de Starsky & Hutch, la de la revista Súper Pop, los bollitos Bonys, Panteras Rosas y Bucaneros, la de las botas de goma y las bufandas de punto de lana de esa que picaba. La época de los horrendos verdugos, las trenkas, las coletas y las faldas tableadas. He reflejado parte de mi infancia en la de esas niñas de 1977, al igual que retraté mi colegio en su internado de Las Camelias. ¡Y me lo he pasado muy bien haciéndolo!

Pero lo mejor es que creo que también he conseguido que los lectores se lo pasen igual de bien: tanto los chavales que no han conocido esa época (que les suena lejana como el Pleistoceno) como los mayores que sí que la vivieron.

“1977” ya vuela libre y deja de ser mi historia para ser vuestra. Para que cada lector vea en ella una historia diferente: la suya propia.

Cuando leáis el libro, decidme si os ha gustado, anda. 😉

 

1977, Tres amigos y un fantasma III.

Ed. Diquesi

ISBN  9788494519659